
Conferencia transgénica. Esta semana se llevó a cabo en la ciudad mexicana de Guadalajara la Conferencia sobre Biotecnologías Agrícolas en los países en Desarrollo (ABCD-10), promovida por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), donde más que una simple sospecha viene siendo evidente que este organismo está muy influenciado por los intereses de las empresas transnacionales.
Países de todas las latitudes del mundo están inmersos en la producción de alimentos transgénicos, incluso las naciones que en algún momento pusieron resistencia. Los datos señalados por el Servicio Internacional para la Adquisición de las Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA, por sus siglas en inglés) son contundentes, un explosivo crecimiento de los alimentos transgénicos en los últimos años, lo que comenzó con dos millones de hectáreas en 1996, ya llegó a 134 millones de hectáreas al término del 2009, lo que implica que de cada 100 hectáreas que se cultivan en la faz de la tierra casi una es a base de los OGM.
La investigadora del Grupo ETC, Silvia Ribeiro, sostiene que: “La FAO hace una gran melange y habla de la necesidad de biotecnología, no solamente en la agricultura, habla de la necesidad de biotecnología en la ganadería, en bosques, en peces. Nosotros pensamos que todo esto tiene que ser denunciado”.
Cabe señalar que los transgénicos, están en manos de seis trasnacionales que cuando no controlan directamente las semillas controlan las patentes. Una sola de estas empresas, Monsanto, maneja casi el 90% del mercado mundial.
Por otro lado, algo que demuestra la inconformidad de cómo se está llevando esta reunión acabo, es la renuncia formal Pat Mooney (Director Ejecutivo del Grupo ETC, organización internacional de la sociedad civil con sede en Canadá), miembro del comité asesor de la sociedad civil en la FAO, calificando los preparativos para este encuentro entre gobiernos y científicos como “irremediablemente sesgados” y que de forma cínica “soslayan aspectos socioeconómicos y científicos claves”.
Aunque la propia FAO ha insistido en que el empleo de biotecnologías, incluido el uso de organismos genéticamente modificados y transgénicos, podría ser una herramienta eficaz para el combate al hambre a escala planetaria, es claro que tal apuesta encierra riesgos indeseables en materia de soberanía alimentaria, salud humana y biodiversidad.
No cabe duda que el gran error de la FAO fue no invitar a los campesinos y agricultores familiares y sus organizaciones, que son nada menos que los que producen la alimentación de la mayoría del planeta y más bien convocar a una decena de individuos de organizaciones no gubernamentales internacionales favorables. Organizaciones trasnacionales de los transgénicos como Croplife y Biotechnology Industry Organization, BIO.
Las respuestas en la cuidad de México ante esta conferencia se viene dando de diversas maneras, muchas organizaciones nacionales e internacionales han reaccionado y se han sumado a las protestas de las organizaciones mexicanas. Entre ellas están: la Red en Defensa del Maíz, formada por comunidades y organizaciones campesinas e indígenas, la Vía Campesina y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales que están convocando a una primera Audiencia pública popular contra la contaminación transgénica del maíz nativo en México.
Estudios:
La Academia Americana de Medicina Ambiental declaró el año pasado que estudios en animales indican serios riesgos de salud asociados con el consumo de OGM, que incluyen infertilidad, desregulación inmune, envejecimiento acelerado, desregulación de los genes asociados con la síntesis de colesterol, regulación de insulina, señalización celular y formación de proteínas, cambios en el hígado, riñones y sistema gastrointestinal.










