Ricardo Soberón, Centro de Investigación “Drogas y DDHH”, abogado
Tomado de Noticias SER
Después de haber perdido tres elecciones, el dirigente siderúrgico Luis Inácio Lula da Silva –quien no acabó la primaria- se convirtió por dos veces consecutivas en el Presidente del Brasil, la octava economía más sólida del mundo.
Con 26 Estados en 8’514,877 kilómetros cuadrados, una población de 190 millones de personas y un PBI de US$ 1,849 trillones, Brasil parece haber decidido jugar el rol que le corresponde en el concierto latinoamericano y mundial. Cuando se encuentra a punto de dejar la presidencia, Lula conserva un altísimo nivel de popularidad no solo en su país sino a nivel continental y mundial. En el camino, deja la valla muy alta a su sucesora, a su partido el PT y su potencial aliado, el Partido Movimiento Democrático Brasilero (PMDB).
El legado de Lula
Deja a Brasil en el club de los grandes jugadores con un importante liderazgo en el marco del UNASUR, del BRIC, G-20 e incluso en su participación ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Aunque pudo no haber resultado como él quiso, los intentos de lograr una tercera vía para re conducir el problema entre la comunidad internacional, Irán y su programa nuclear, muestran su intención de jugar en las grandes ligas.
En el terreno sudamericano, fue uno de los firmes impulsadores de la Comunidad Sudamericana de Naciones en el 2004 que dio lugar a la UNASUR. Definitivamente, Brasil ha equilibrado con creces el fracaso del liderazgo de los EE.UU de Bush en la región (rol para reducir el impacto del golpe militar del 2002 en Venezuela, apoyo a Argentina y la deuda ante el FMI, políticas de integración, resolución de crisis colombo venezolana, estrategias energéticas). El papel se basa en la idea que no es solamente mediante la diplomacia política –como pudiera interpretarse la operación de mantenimiento de la paz en Haití- sino económica: allí están los 15 acuerdos entre Petrobras y PDVSA de Venezuela para la exploración de gas, extracción de petróleo pesado y la construcción de una refinería en Brasil, mientras que con el Perú ha logrado financiar el proyecto de la carretera interoceánica de 1,1000 kilómetros de Acre a Matarani por US$ 700 millones.
La situación económica del Brasil es expectante, más allá del potencial que representa ser el país más grande de América Latina. Ha dejado un mercado fortalecido con un crecimiento anual de 5%, que le ha permitido salvar con creces la crisis global del 2008. Sin embargo, persiste una fuerte inequidad. 40 millones de brasileros aun no tienen acceso a agua potable. Entre sus programas sociales, destaca el de Bolsa Familia que tiene a 11 millones de familias pobres registradas. Por otro lado, una reciente investigación señala que hay un elevado índice de endeudamiento entre las familias brasileras (54.36%) (1). En su segunda administración Lula tuvo que gobernar con el PMDB permanente acompañante de los gobernantes de turno en el Brasil.
Próximas elecciones
Las elecciones del próximo 3 de octubre tiene hasta 9 candidatos, pero particularmente enfrenta a Dilma Rousseff del Partido de los Trabajadores (PT) y Joao Serra del Partido Social Demócrata Brasilero (PSDB), ex alcalde (2005/2006) y gobernador (2007/2010) de la mega ciudad de Sao Paulo, el mayor distrito electoral del país donde también parece ganar Rouseff. Tercera en las encuestas, se encuentra Marina Silva del Partido Verde con 7%.
Pero además de la elección presidencial, se juegan las 27 gobernaciones de Estados y la composición de 2/3 del Senado federal, toda la Cámara de Diputados y todas las asambleas estaduales, donde el PT, ni Lula pueden definir solos y requieren la alianza con el PMDB. Por su parte, ante la lejanía del triunfo presidencial, la oposición del PT quiere asegurar determinados Estados: Sao Paulo, Paraná, Goias, Minas gerais.
Con el apoyo de Lula y tras un tibio inicio, ahora Dilma se perfila como su sucesora y posiblemente se convierta en la primera mujer en conducirlos destinos del Brasil. Tiene veinticuatro puntos de distancia (51 a 27) a nivel federal, la que aumenta en el pobre nordeste brasilero; incluso le gana a Serra en el propio Sao Paulo (41 a 36). Sin embargo, tendrá que realizar alianza con el PMDB y compartir ministerios y la presidencia de las cámaras. Ahora, al Brasil de Dilma le esperan años complejos en donde tendrá que demostrar sus cualidades que le llevaron a convertirse en la heredera del legado de Lula. Aunque pareciera vanal decirlo, la próxima Copa Mundial del 2014 y las Olimpiadas del 2016 constituyen uno de sus primeros retos.
Nota:
(1) Instituto de Pesquisa Económica Aplicada, 214 ciudades.
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* Los artículos reflejan la opinión de sus autores y no necesariamente coinciden con la de Alerta Perú ni Forum Solidaridad Perú.
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